Cuando ROBERT ANDREWS ingresó a la carrera de
marketing y negocios de la UNIVERSIDAD DE HARVARD, nunca imaginó
que desde el primer nivel del plan de estudio asignado
tendría que abordar casos extraños a su tradicional
cultura deportiva como las operaciones mercantiles de las empresas
del fútbol europeo REAL MADRID, MANCHESTER UNITED, JUVENTUS,
BAYERN MÚNICH y BARCELONA tomados por la prestigiosa
institución educativa norteamericana como ejemplos de
gestión tanto por su patrimonio de consumidores como
por sus estrategias comerciales y por sus rendimientos financieros.
Su expectativa profesional estaba rodeada de encontrarse con
un lenguaje más próximo a su origen, como la estrategia
que llevó al segundo título de las Grandes Ligas
a su equipo preferido, BOSTON REX, o el impacto del SÚPER
TAZÓN en la economía del país. A diferencia
tuvo que aprender que las empresas de 'fútbol soccer'
son atípicas, que venden intangibles, y que generan pasión
y sentimientos. Poco a poco entendió que como cualquier
empresa, estas también orientan su gerencia en producir
la mayor cantidad de ingresos posibles. Pero la diferencia con
otros modelos industriales se encuadra en el valor de la MARCA
que generan los procesos de producción de sus activos
corrientes (jugadores) en los escenarios de competencia. Entonces,
aprendió por qué los cinco ejemplos fueron destacados
en el portafolio de su agenda académica: son cinco
de las 20 marcas más importantes del mundo del entretenimiento.
Y que son casi 600 millones de consumidores los que se interesan
por sus distintas líneas de producto y las de mayor número
de compras de sus juegos en televisión.