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ROLFE HUGO BUITRAGO, DIRECTOR SOCCER BUSINESS
RESUMEN
El
13 de junio de 2006, era el día más glorioso
para RONALDINHO GAÚCHO. A los 26 años y exaltado
como el mejor jugador de la tierra pisaba el césped
del estadio Olímpico de Berlín. Comenzaba la
Copa MUNDO FIFA. Y ÉL, era el foco mediático
de los millones de consumidores que en los cinco continentes
se aprestaban a iniciar la celebración del sexto título
de BRASIL. El deportista de la 'eterna sonrisa' lucia
radiante. Era el artista del rodaje. El nerviosismo no era
suyo. Si de los responsables del marketing de las doce marcas
que desde desodorantes hasta gomas de mascar, pasando por
bebidas isotónicas y servicios bancarios confiaron
el destino de sus objetivos comerciales a la estrella. Creían
jugar a la fija. La historia reciente así lo mostraba.
La selección de BRASIL no sólo jugaba el sexto
título del campeonato, también la imagen del
fútbol más valorado con la mejor materia prima
del momento, el mayor número de títulos y los
contratos de patrocinio de mayor cotización en la industria.
Pero la incertidumbre propia del fútbol como juego
de espectáculo nunca ha sido garante de la verdad previa.
El icono iniciaba ese día la caída de su idílico
reino comercial y deportivo. Y su selección, la pérdida
del podio como una marca única entre las selecciones
del Holding FIFA, construida por una historia de valor incalculable:
un reinado de cinco COPAS MUNDO.
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