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Un
conflicto de "alta tensión" económica
ESCRITO
POR RALF STEVEN ORION, LONDRES
RESUMEN
El abierto enfrentamiento entre los poderes de las principales transnacionales
del producto fútbol deja al descubierto la fragilidad de
una industria que por su dinámica de gremio no tiene claro
el objetivo de negocio a la hora de administrar los millonarios
dividendos que produce el producto de entretenimiento de mayor demanda
global. Y más allá, la miopía de gerencia de
sus directorios ejecutivos para concebir que el fútbol es
ante todo un producto que responde a los modelos de una economía
de mercado como cualquiera unidad mercantil con oferta en el mercado
de consumo. La FIFA, casa matriz de la industria con 210 países
miembro, y la UEFA, el holding de las 53 federaciones europeas,
chocan contra las asociaciones que agrupan la principal materia
prima del espectáculo, los clubes, representados por el G14
de los 18 más ricos de la industria mundial, y la EPFL, tutora
de las 450 unidades económicas que producen las Ligas de
Europa. El
centro del litigio: el no pago de los servicios que un jugador
presta a la selección de su país durante las competencias
oficiales entre naciones, como tampoco la seguridad frente a cualquier
contingencia física.
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