Septiembre 10 de 2010
Google WEB EN SOCCER BUSINESS
Todos los contenidos edición digital No 3
El salto global de la marca inglesa CHELSEA
ESCRITO POR RALF STEVEN ORION, LONDRES

RESUMEN


Roman Abramovich es un hombre de negocios. Cuando hace tres este millonario ruso compró el Chelsea inglés, lejos de satisfacer su 'pasión' por el fútbol, buscaba construir una empresa global con los mejores jugadores de la industria y una logística capaz de sostener en el mercado un producto de alto consumo al estilo de los dos grandes referentes del mercado - Manchester United y Real Madrid -, pero con una diferencia: es el único dueño de la empresa. Este hombre de 43 años y considerado uno de los más adinerados del mundo con una fortuna cercana a los 16.000 millones de euros, se hizo rico durante la presidencia de Boris Yeltsin. Aprovechó la privatización de las grandes empresas estatales del petróleo y el gas de la antigua Unión Soviética para comprar barato y vender a precio de oro. Hoy sabe que el futuro del petróleo ruso en manos privadas no está asegurado tras las decisiones del presidente Putin de nacionalizar la industria, situación que afectará los intereses como dueño del 80 por ciento de las acciones de la quinta petrolera rusa y la principal fuente de su millonario capital. Por lo tanto acude a la diversificación comercial para sostener con rentabilidad su capital. Y parece encontrarla en el montaje y desarrollo de una empresa deportiva, el club de la primera división del fútbol inglés, sin descuidar dos más de sus grandes inversiones. La mitad de las acciones que posee en el principal consorcio ruso de aluminio, y un cuarto de la compañía de aviación Aeroflot.
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