RESUMEN
Hace siete años cuando el ingeniero de caminos Florentino
Pérez presentó su nombre a la asamblea general de
socios del Real Madrid para el cargo de presidente, sus conocimientos
sobre fútbol eran escasos, salvo los de seguidor del equipo.
Pero su capacidad empresarial no admitía reparos. Para
sortear la debilidad, llamó a dos hombres con experiencia
en la industria: Jorge Valdano y Emilio Butragueño, fogueados
en los estadios del mundo y a quienes delegó la gestión
deportiva de su dirección estratégica de 10 puntos
a corto, medio y largo plazo. Sumó al equipo, un director
general de la presidencia, un director general corporativo y un
director general de marketing. Con esta estructura de apoyo inició
el proceso de reordenamiento del club al nuevo orden económico
de los negocios globales del 'producto fútbol'.
Como
todo proceso de cambio agresivo, el de la empresa Real Madrid
no escapa al entorno complejo, inestable y turbulento propio del
mundo del entretenimiento y de todo aquello que lo rodea por su
constante evolución que, en muchas ocasiones, es difícil
prever como el equilibrio entre lo económico y lo deportivo,
variable que no 'jugo' al mismo ritmo en la administración
de Florentino Pérez, y la excusa ética para renunciar
a la dirección del ambicioso modelo económico y
deportivo.
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