POR
RAMÓN CABALLERO, D&N MADRID
¿Le
interesa al FC Barcelona comprar un equipo de
la liga americana para aumentar el número
de seguidores en este país? La pregunta
formulada por los catedráticos de la
escuela de negocios de la Universidad de Navarra
(IESE), ANTONIO DÁVILA y JAN SIMON en
un escrito académico del Diario La Vanguardia,
buscaba ubicar en contexto a los lectores sobre
los tres grandes retos del fútbol español
en los nuevos escenarios de la economía
global del entretenimiento.
En efecto, esta variable de negocio tiene
hoy discusión al interior del directorio
que preside el abogado JOAN LAPORTA como estrategia
de expansión a un mercado que junto
al asiático son los ejes de la internacionalización
de la marca deportiva. Ya lo hizo CHIVAS MÉXICO
tras la compra de una de las franquicias de
la liga americana en Los Ángeles que
ha pasado a llamarse CHIVAS USA. Red Bull
realizó un movimiento mercantil igual
con la franquicia de Nueva York.
El
planteamiento de DÁVILA y SIMON es
que las nuevas tecnologías lograron
vencer las barreras de tiempo y lugar para
colocar el 'producto fútbol' en cualquier
punto del mundo y en cualquier aparato. Pero
su crecimiento no está en los mercados
tradicionales, sino en los globales, desde
San Francisco hasta Tokio. Ante esta realidad,
las decisiones de gestión son verdaderas
jugadas de estrategia que hacen al fútbol
tan interesante en el campo deportivo como
en el de negocio.
Consecuente
con esta ruta de expansión, FERNANDO
CORTIÑAS, director comercial internacional
de Telefónica Soluciones, considera
que la proyección del negocio fútbol
estará en la percepción que
los ejecutivos tengan sobre la variable MARCA
PAÍS. "En términos económicos,
una MARCA PAÍS fuerte hace que la oferta
de sus productos se vuelva más inelástica.
Muchos consumidores estarían dispuestos
a pagar precios más altos por productos
de marca con producciones limitadas (por ejemplo,
los vinos de Burdeos o de Champagne son dos
casos de marcas región con una identidad
muy fuerte). Curiosamente, la MARCA REGIÓN
es más un deseo de muchos políticos
locales que una demanda real del mercado.
En España, vemos que algunas regiones
están gastando muchos recursos en imponer
sus propias marcas, pero son muy pocas las
que logran tener una identidad propia. En
mercados como Estados Unidos, los consumidores
a duras penas saben dónde está
el país (no pocas veces la ubican al
sur del río Grande), como para saber
dónde queda Cataluña o País
Vasco. Por eso, tiene que seguir invirtiendo
en promover a sus productos con una marca
ESPAÑA fuerte, que la distinga como
país moderno, innovador y avanzado.
Y el fútbol con el altísimo
reconocimiento corporativo tiene un camino
ganado en esta avanzada".
CORTIÑAS
explica que una marca no es todo para todos,
pero tiene algo para cada uno. "Una marca
es más que un logo, y es capaz de transmitir
la riqueza de un país. Cuidar todos
los puntos de contacto de la marca con el
público con consistencia es fundamental
para transmitir una imagen sólida y
completa del país. Existen muchas marcas
España, pero no definen una única
que englobe el todo: La riqueza cultural,
la personalidad de su gente, la innovación.
Hay marcas embajadoras como Telefónica,
en telecomunicaciones; Freixenet, en el sector
de espumoso; Santander, en el bancario; o
el Real Madrid y el FC Barcelona, en deportes.
Estas se convierten en referentes y, como
líderes, incentivan el desarrollo del
sector".
Para
JULIO CERVIÑO, profesor de la Universidad
Carlos III de Madrid, las compañías
que estén pensando en internacionalizar
su marca y para no morir en el intento "tendrán
que contar con el reconocimiento del público,
disponer de un alto grado de consistencia
en la identidad, un posicionamiento exclusivo
en la gestión de marca por parte de
los directivos y la flexibilidad para adaptarse
al nuevo mercado. Los aspectos positivos que
presentan las empresas españolas son
su flexibilidad, adaptabilidad al medio, interculturalidad
-en el sentido de saber tratar y adaptarse
a distintas culturas- y de forma creciente,
una mayor profesionalidad, capacidad organizativa
y formación de los cuadros de gestión,
tanto en aspectos técnicos como en
idiomas".
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